Hecho de Ensueño

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viernes, 25 de enero de 2013

Ejercicios para mejorar la postura corporal



Tener una buena postura corporal no sólo nos favorece desde el punto de vista estético, haciendo que nos veamos más esbeltos y estilizados y caminemos mejor, sino que además nos va a ayudar a evitar desviaciones de huesos, problemas y dolores musculares e incluso molestias del aparato digestivo sólo corrigiendo nuestra postura.

Esto no siempre es sencillo, ya que desde niños tenemos vicios posturales al sentarnos o al estar de pie que hacen que, con el paso de los años, nuestra postura vaya empeorando. Esto lo podemos corregir con una serie de ejercicios que van a devolver la alineación a nuestra columna y a mejorar nuestra salud. Aquí te presentamos algunos ejercicios para lograrlo:

- De pie, pegado a la pared, con los pies separados a lo ancho de las caderas. Intenta pegar todo lo posible toda la espalda y la nuca a la pared, de forma que contacte en la mayor parte de puntos posibles.

A continuación, desliza los pies hacia adelante, alejándolos de la pared, pero con cuidado de no caerte. Debes mantener la postura durante un minuto, manteniendo en todo momento la espalda recta y alineada mientras respiras relajadamente.

- De pie, separa las piernas y tensa las rodillas. A continuación, inclina el torso hacia un ladomientras doblas la cintura hacia adelante. Los brazos van hacia atrás de la espalda mientras te inclinas, muy estirados y con las manos juntas. Baja el torso despacio hasta que la cabeza llegue hasta debajo de la rodilla y mantén la posición durante unos tres minutos. Repite tres veces a cada lado, siempre tratando de estirar todo lo posible los músculos de la espalda.

Lo mejor es hacer estos y otros ejercicios de estiramiento siempre por la mañana, prestando mucha atención a la posición del cuerpo para no hacernos daño.

Corregir malas posturas


Los dolores de espalda son algo cada vez más común, y es que a pesar de que muchos de los trabajos ya no ‘fuerzan’ la espalda a causa del peso o de las posturas potencialmente peligrosas sí que lo hacen de forma indirecta mientras estamos sentados largas horas frente al ordenador.

Si eres consciente de que torturas un poco más a tu espalda no esperes más para comenzar acorregir posturas y hábitos así como para realizar ejercicios que puedan resultar beneficiosos para la misma.

A continuación te dejamos algunos consejos para conseguirlo, ¡no te los pierdas!

- Masajes: Para comenzar con buen pie un primer paso puede ser acudir a un especialista que te descargue la espalda con un masaje terapéutico. De este modo te encontrarás en perfectas condiciones para comenzar con los buenos hábitos.

- Detección: Es fácil hacerlo en tanto que el problema se plasma en tu mismo cuerpo ya sea mediante un cambio perjudicial que se nota a nivel visual como a través de las molestias y el dolor que generan estos malos hábitos posturales. Un especialista podrá decirte su posible origen para que lo corrijas.


- Movimientos: Generalmente tienen que ver con las condiciones laborales, y es que acciones como trabajar en cualquier posición y con los brazos a cualquier altura frente el ordenador o permanecer largas horas en una misma posición puede ir rigidizando la columna. Debes tomar buenos hábitos como mantener la espalda recta en cualquier postura, no cruzar las piernas, no agacharte si no es en cuclillas o moverte cada cierto tiempo (cada hora, por ejemplo) para movilizar los músculos y la circulación.

- Soluciones: Puedes mejorar tus malas posturas mediante varias técnicas entre las que se encuentran la Reeducación Postural Global (un método de terapia corporal manual aplicado por kinesiólogos y Masajistas), los ejercicios específicos o sencillamente el hecho de tomar buenos hábitos en tu puesto de trabajo como evitar las malas posturas o hacer algunos ejercicios en la oficina, por ejemplo.

Mala circulación en las mujeres


La mala circulación es una de las peores pesadillas de muchas mujeres, y es que no solamente provoca pesadez sino que además tiene unos efectos estéticos que a muchas nos gustaría hacer desaparecer a golpe de varita.

¿Sufres problemas de circulación y no eres consciente? Compruébalo a continuación, pues te contamos algunos de los síntomas más habituales de este tipo de problemas en el caso del género femenino.

Está comprobado que la mujer tiene una mayor tendencia a tener más problemas de circulación que el hombre: aunque la causa real e irrefutable no se ha descubierto todavía, se apunta a que los cambios hormonales podrían tener mucho que ver en ello.

Estos son algunos de los principales síntomas y consecuencias:

- Morados: También conocidos como cardenales o hematomas, estas manchas azules provocadas por los golpes son muy habituales en las personas con mala circulación. La causa es la debilidad capilar, pues las venas cercanas a la epidermis se rompen con suma facilidad y provocan derramamientos internos.

- Manos y pies fríos: Es otro de los síntomas habituales, y es que estas zonas son las primeras en apreciar los cambios de temperatura. El síndrome de las manos frías sucede cuando el sistema se desequilibra y tiene un origen genético que solo mejora con el calor.

- Piernas pesadas y tobillos hinchados: El líquido se acumula especialmente en estas zonas del cuerpo, lo que además de provocar una incomodísima y molesta pesadez que va aumentando a lo largo del día provoca una hinchazón que puede aumentar la sensibilidad frente a golpes y heridas.

- Celulitis: Los problemas de la circulación sanguínea son en parte los responsables de la retención de agua y toxinas (consecuencia a su vez de una obstrucción en los capilares sanguíneos y linfáticos) que acaban evolucionando en la temida celulitis y grasa acumulada que afecta a más del 90% de las mujeres.

Si cuentas con algunos de estos síntomas caso resuelto… ¡Ahora solo tienes que ponerte manos a la obra para mejorarla!

La onicomicosis: hongos en las uñas


La onicomicosis es una infección de las uñas producidas por hongos y ,generalmente, los síntomas que la acompañan son molestias, picor y cambio progresivo en la apariencia de las uñas. Este último, es el principal motivo por el que las personas afectadas acuden al médico, cuando la infección está en un estado avanzado. Por tanto, es importante la detección precoz a partir de la más mínima sospecha, pues de esta manera se podrá mejorar la efectividad del tratamiento y evitar que la infección se haga crónica.

Este tipo de infección aumenta con la edad, por lo que es mucho más frecuente en ancianos que en niños. Otro factor importante, a tener en cuenta, es que cualquier alteración previa que exista en la uña como crecimiento lento, problemas en la circulación o golpes reiterados en la misma, propician notablemente la aparición de la onicomicosis.

Por otro lado, aquellos trabajos que implican estar en contacto continuo con el agua o requieren el uso de guantes, presentan mayor riesgo de contraer este tipo de infección en las uñas de las manos. También, puede suceder que más de un miembro de la familia contraiga la infección al mismo tiempo. Esto es debido al contagio producido por compartir toallas, zapatillas, etc.

Los traumatismos causados en las uñas, así como una higiene deficitaria, son otros de los factores que favorecen la infección. En cuanto a los grupos de personas más expuestos están los deportistas, diabéticos, personas con sistema inmunitario deficiente, personas obesas y ancianos.

Progresión de la infección

Existe una gran variedad de hongos que pueden causar este tipo de infección, aunque los más comunes son los dermatofitos (más frecuente en varones a partir de 40 años y localizadas en los pies) y las candidas (afectando principalmente a mujeres y localizadas, sobretodo, en las manos).

Respecto a la infección producida por dermatofitos, esta se caracteriza por invadir las uñas de forma lenta pero progresiva, no produce dolor pero provoca sequedad, pérdida de elasticidad, engrosamiento y deformación. La infección producida por candidas suele producir inflamaciónalrededor de la uña, enrojecimiento, calor, dolor e hinchazón.

Tratamiento

Normalmente, la onicomicosis tiene tratamiento, ahora bien, si la causa que la produce no se elimina radicalmente, será imposible la curación. Existen dos tipos de tratamiento: tópicos(aplicados directamente sobre la uña) y sistémicos (por vía oral). Suelen ser de evolución lenta, entre 6 y 12 meses, ya que hay que esperar al crecimiento completo de la uña y que sea reemplazada por otra nueva. Por lo que respecta a las uñas de las manos, el tratamiento puede durar entre 6 semanas y 3 meses.

Prevención

- Ante la más mínima sospecha de alteración en las uñas, acudir al médico.
- Extremar la precaución si se padece alguna enfermedad crónica. La diabetes, por ejemplo, propician la infección.
- Si ya se padece onicomicosis, no utilizar los mismos cortauñas o limas para las uñas sanas ya que facilita el contagio.
- Mantener las uñas cortas y limadas: las de los pies se han cortar rectas y las de las manos curvas.
- Utilizar jabón y cepillo para limpiar las uñas cada día.
- Utilizar calzado cómodo y amplio.
- Evitar caminar descalzo en lugares públicos: gimnasios o piscinas.
- Muy importante, a tener en cuenta, que la humedad favorece la aparición de infecciones.

Ejercicios para mejorar la flexibilidad



El estilo de vida que llevamos, cada vez más sedentario, hace que nuestros músculos y tendones pierdan tonicidad y se vuelvan cada vez menos flexibles, algo que en principio puede no parecernos muy importante, pero que termina por afectar a la movilidad de nuestras articulaciones incluso en la vida diaria, cuando nos agachamos o nos estiramos para recoger o coger alguna cosa.

Para evitar esto y recuperar la flexibilidad de las articulaciones, podemos realizar una serie de ejercicios de flexibilidad que nos van a ayudar a recuperar el tono de los tendones, reducir el tiempo de recuperación de la fatiga muscular y prevenir contracturas o tendinitis, por lo que resultan beneficiosos tanto para quienes practican deporte como para quienes no lo hacen.

Cabeza y cuello

Movemos lentamente la cabeza hacia el lado derecho, mantenemos la posición durante treinta segundos y la movemos despacio hacia e contario. Repetimos tres o cinco veces y volvemos la cabeza a la posición inicial relajándonos.

Esta secuencia de mantenimiento y repeticiones la debemos aplicar a todos los ejercicios.

Doblamos la cabeza hacia la derecha, como si quisiéramos tocar el hombro derecho con la oreja. Mantenemos la posición y volvemos a poner la cabeza en posición vertical, nosdetenemos unos segundos y hacemos el movimiento hacia la izquierda. Repetimos.
Lumbares y abdominales

Nos acostamos sobre la espalda con las piernas estiradas, levantamos una pierna con la rodilla flexionada y tiramos de ella hacia el pecho sin brusquedad. Repetimos con la otra pierna. Mantenemos ambas piernas levantadas durante unos segundos y relajadamente volvemos a la posición inicial.

Nos sentamos en el suelo, con la rodilla derecha flexionada hacia fuera y flexionamos el tronco despacio hacia adelante. Llegamos hasta donde podamos, mantenemos unos segundos y volvemos a la posición inicial. Repetimos e intentamos flexionar el tronco un poco más, siempre sin forzar, notando el estiramiento en las lumbares.

Hipnoterapia para dejar de morderse las uñas


Hipnoterapia para dejar de morderse las uñas



Morderse las uñas es un hábito que puede llegar a no superarse. Para aquellos que son curiosos, las personas con el hábito de morderse las uñas se pueden identificar con bastante facilidad. La mayoría de ellos parecen hacer siempre grandes esfuerzos por ocultar sus dedos. Puede llegar un momento en el que de tanto morderse las uñas la piel se vea afectada al igual que la falange y es aspecto de la mano en general sea bastante desagradable.


Con los años, morderse las uñas de manera excesiva podría dar lugar a una estructura de las uñas con graves deformaciones, paroniquia de las cutículas, problemas dentales como la maloclusión de los dientes anteriores, lesiones gingivales e infecciones estomacales debido a la ingestión de las bacterias dañinas que residen en las propias uñas. En la mayoría de las farmacias se pueden comprar esmaltes amargos para evitar morder las uñas.

Sin embargo, esta solución del esmalte no termina siendo demasiado efectiva. Últimamente, se lleva mucho el uso de la hipnoterapia. Uno de los primeros pasos de la hipnoterapia profesional es relajar la mente del paciente para que este pueda someterse al tratamiento. Como, morderse las uñas se hace inconscientemente, el terapeuta debe conseguir que la mente sea consciente de su hábito.


Los terapeutas pueden usar el método de anclaje en el que, deben detener el hábito de morderse las uñas compulsivamente. Otra de las fases de la hipnoterapia implica el uso de técnicas de programación neuro lingüística. En este caso, los programas del terapeuta hacen que la mente del paciente rechace completamente cualquier necesidad de morderse las uñas

Cómo alinear tus hombros


La mala postura de los hombros puede generar una tensión no deseada en tu cuello y espalda, causando dolor crónico y, en algunos casos, dolores de cabeza por tensión. Trabajar en una computadora puede causar o empeorar una mala postura al alentar el encorvamiento y permitiendo que los músculos se atrofien. Al comprobar la alineación de tus hombros, estirar los músculos y ejercitar tus hombros con regularidad, puedes combatir la mala postura y aliviar el dolor en los hombros. Este artículo te dirá cómo alinear tus hombros.

Pasos

Prueba de alineación de hombros

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    Evalúa la alineación actual de tus hombros parándote de costado ante un espejo. Nota la forma actual de tu columna. ¿Esta derecha como una 'L' mayúscula? ¿Se ve curva como una 'a' minúscula? ¿Se encorva como una 's'?

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    Asegúrate de que tus orejas, hombros y caderas se alineen. En la mayoría de los casos, las personas necesitan levantar la cabeza, hacer que su mentón apunte levemente hacia abajo, hacer hacia atrás sus hombros y meter un poco la pelvis. Esto formaría una leve curva similar a una 'S'. Si es una 'S' muy pronunciada, estás arqueando demasiado la espalda, lo que también puede causar problemas de alineamiento.

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    Intenta alargar los costados de tu cuerpo, que van de tus caderas a tus axilas. Esta es una forma de apoyo de postura que muchas personas pasan por alto. Mientras estás parado de costado ante el espejo, flexiona los músculos de tu estómago mientras levantas aquellos a los costados de tu cuerpo. Deberías sentir que estás parado más derecho. Estos músculos de los costados sostienen tu espalda y hombros, creando una mejor postura.

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    Revisa que haya espacio entre los hombros y las orejas. Si tus hombros están relativamente cerca de tus orejas tienes tensión en el cuello, la cual crea un mal alineamiento de hombros.

Estira tu pecho

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    Calienta tus músculos antes de hacer un estiramiento. Ve a caminar por 5 minutos mientras balanceas tus brazos, o haz círculos con los hombros o brazos. Recuerda respirar profundamente cuando hagas ejercicio y estiramientos.

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    Encuentra el marco de una puerta abierta o una columna. Párate con tu hombro derecho tocando la columna o en el lado derecho del marco de la puerta.

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    Aléjate dos pasos del marco. Si eres muy alto o tienes brazos muy largos, tal vez necesites dar un paso extra.

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    Asegúrate de que tu cabeza esté levantada y de que tus hombros estén hacia atrás, justo como te paraste cuando alineaste tu columna y hombros ante el espejo.

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    Estira tu brazo derecho hacia atrás, para que tus dedos tomen el borde interno del marco de la puerta. Mantén tu brazo derecho al nivel del hombro o apenas más abajo.

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    Gira tu cuerpo a la izquierda hasta que sientas un estirón en el músculo pectoral derecho (pecho). Mantén la posición por 15 a 30 segundos.

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    Repite del lado izquierdo, sosteniéndote del lado izquierdo del marco de la puerta y girando hacia la derecha. Si tus músculos pectorales están muy tensos, repite el estiramiento una vez más de cada lado.

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    Aunque podría parecer poco razonable estirar los músculos de tu pecho a fin de alinear tus hombros, la mala postura y sentarse con los brazos estirados hacia adelante tecleando causa que los hombros se encorven y que los músculos del pecho se retraigan. Repetir esta postura diariamente hará que los músculos pectorales se vuelvan inflexibles y se acorten, y que los hombros se curven hacia adelante.

Estira el cuello

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    Gira tus hombros hacia adelante y hacia atrás, 3 veces en cada dirección. Los músculos trapecios que van desde la base del cráneo a los hombros pueden endurecerse, levantando los hombros hacia tus orejas.

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    Siéntate derecho en una silla de madera. Baja tus hombros tanto como puedas cómodamente. Inclina tu pera hacia la garganta y estira la parte trasera de tu cuello.

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    Pon la mano izquierda bajo el asiento de la silla. Coloca tu mano derecha sobre el lado izquierdo de tu cabeza, con las puntas de tus dedos descansando en la punta de la oreja izquierda.

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    Inclina la cabeza hacia el lado derecho tanto como puedas y luego, suavemente, estira tu cuello hacia la derecha con tu mano derecha. Intenta crear un leve estiramiento. Habrá una sensación incómoda y tensa, pero no debería haber un dolor agudo que acompañe al estiramiento.

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    Sostén por entre 10 y 20 segundos. Repite del otro lado. Si tus músculos trapecios están muy tensos, repite el estiramiento una vez más de cada lado.

Ejercita tus hombros

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    Párate apropiadamente alineado. No necesitas pararte de costado ante el espejo, pero hacerlo podría ayudar si tienes problemas para mantener el alineamiento de los hombros. Asegúrate de estar a una distancia mayor de la de un brazo extendido del espejo.

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    Levanta tus brazos directamente fuera de tu cuerpo hasta que estén emparejados con tus hombros.

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    Sostén por 10 segundos.

  4. 4
    Baja los brazos lentamente, tomándote 10 segundos para que queden a los costados de tu cuerpo.

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    Levanta los brazos nuevamente, tomándote 10 segundos para que alcancen el nivel de los hombros.

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    Repite 9 veces más.

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    Repite este ejercicio 2 o más veces al día. Cuando sientas menos fatiga en los hombros, puedes sostener mancuernillas de entre 2 y 5 kilos para levantar y bajar los brazos.
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    Siéntate derecho en una silla, preferentemente sin apoya-brazos. Pon la punta de tus dedos en tus hombros, con los codos pegados a los costados de tu cuerpo.

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    Abre los codos y levántalos hasta que alcancen el nivel de los hombros en 2 segundos.

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    Baja los codos a los costados de tu cuerpo en 2 segundos.

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    Repite entre 10 y 15 veces.

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    Haz este ejercicio con los hombros en cualquier momento en el que estés esperando 30 segundos o más en el trabajo o en casa, cuando cocinas, imprimes o haces cualquier otra actividad. Repite cuantas veces sea posible al día.


Cosas que necesitarás

  • Espejo
  • Marco de puerta o columna
  • Silla